- Los hay plásticos: si los tiran, rebotan; si se caen, resisten. Higiénicos y fáciles de usar. De apariencia agradable y estructura liviana. A prueba de niños. Leer instrucciones al reverso.
- Los hay de papel. No muy en boga por estos días debido al cada vez más popular uso de las computadoras y los medios de comunicación que de ella derivan. Resisten y superan cualquier distancia. En caso de requerirlo dan al usuario la comodidad del anonimato. Ante la imposibilidad del contacto físico otorgan además la garantía de mantenerse a salvo del contagio de todo tipo de gérmenes o cualquier enfermedad de propagación virulenta.
- Los hay metálicos. Con temple de acero y voluntad férrea. De estructuras sólidas y bien acabadas. Poquísimos ejemplares disponibles. A pesar de la escasa demanda su precio es incalculable.
- Los hay vegetales. Son éstos de muy difícil mantención. Su delicado equilibrio sólo puede lograrse y mantenerse en base a una observación casi obsesiva. Al estar tan expuestos a los vaivenes del medio ambiente requieren cuidados constantes y muchas veces excéntricos.
La empresa no se hace responsable por deterioros debido al mal uso del producto.