siempre voy a tener estas ganas de explotar?
aún cuando sea una viejita decrépita?
"her heaven is never enough" será, alguna vez?
no son ganas, es la contención de estas ganas. la sensación constante de que falta algo, el reclamo urgente, la calma que busco en la niebla y en el aire y que no encuentro nunca! prisa... por llegar dónde? pensé que se me había acabado la prisa. pensé que ya estaba vieja. no pensé nada. lo pensé todo y terminé haciendo justo aquello en lo que no había pensado. la idea más loca que me tienta como si fuera sana, como si fuera prudente, como si fuera sensata. yo no sé nada de sensatez. es mentira, yo me hago la sensata, yo me hago la loca, me hago la monja y me hago la puta. y no soy, no soy ninguna de estas cosas y nisiquiera estoy aquí. no hay nada por que pelear aquí! no pasa nada. nunca pasa nada.
respiro y me veo adolescente... y casi dejo de tipear en este teclado.
dejar de hacer...
todo...
Thursday, March 15, 2007
Monday, March 12, 2007
carta
¿has visto que las gaviotas pequeñas son grises? yo no sé qué es lo que esperan rascándose las alas y la espalda frente al mar. están muy cerca, sin embargo cuando viene una ola, huyen. se escapan cual señoras nerviosas y levantándose las faldas como si la ola fuera un ratón.
a unos treinta metros de mi, a la derecha, no se ve nada. a la izquierda está el muelle, un poco diluído en la niebla y acabo de notar que no tiene su grúa. creo que leí en algún lado que iban a sacársela pero no lo noté hasta ahora. conozco mejor las cosas en la niebla.
hay otros pájaros. los espanté sin querer cuando caminaba. tienen picos largos, delgados y curvos. se parecen a los pájaros de Bariloche pero son más chicos.
es extraño que parece haber mucha luz (más que nada brillo) donde estoy, pero si levanto la cabeza está la niebla. huiré como gaviota cuando se vaya.
¡mira! ahora sé qué esperan las pequeñas gaviotas. desayunan. esta vez se resignaron a mojarse las patas y cuando la ola se retira corren a atrapar pulguitas. ahora entiendo los cadáveres en el camino.
Un día en pumanque me levanté antes de la salida del sol y me fui al cerro. hice fuego en la orilla del tranque y vi salir el sol. muy, muy temprano en la mañana los pájaros bailan. de verdad bailan, no te lo digo sólo porque suena bonito. en un enjambre de bichos bailan y desayunan sobre el agua. también la niebla se retira antes de que el sol alumbre el tranque entero. las mañanas huelen bien ("tienes que levantarte más temprano, nana, si quieres ver el mundo en blanco y negro"). después sale el sol y es entonces cuando yo debería ir a acostarme porque ya no pasa nada más interesante. cuando yo sea vieja y mi tiempo sea mío viviré al revés.
todo el camino hacia acá hablaba contigo. suelo hacerlo, te hablo mucho cuando no estás. pocas veces digo las cosas que quiero decirte cuando te veo. antes pensaba que era culpa tuya. ya no.
(hay una gaviota grande, una sola. noto que siempre hay una gaviota blanca cerca de las multitudes grises)
ruge el mar, muy fuerte y no escucho gente, ni helicópteros, ni autos. Sólo el mar. también pesé en ti cuando escuché el mar desde lejos y no pude resistirme y me puse contenta y casi corro para llegar a la playa. pensé que me gustaría que estuvieras acá aunque el mar a ti no te llame y no corras y no te rías solo como si estuvieras loco. tan cuerdo tú. creo que por eso me contengo. mi locura se me hace evidente a tu lado. la gente me miraba sospechosa cuando venía hacia acá. me miraban como si yo fuese culpable de algo o con curiosidad. tampoco todos me miraban, había algunos ocupados en sus propios asuntos. tal vez no debo leer nada en las miradas de la gente.
yo no sé qué cara tenía pero sé que la niebla me pone contenta. la gente no soporta ver a otra gente contenta. te decía que te extraño también. que supongo que eso de querer que veas/huelas/escuches el mar conmigo y que me falte un poquito el aire a pesar de estar contenta, es echar de menos.
a unos treinta metros de mi, a la derecha, no se ve nada. a la izquierda está el muelle, un poco diluído en la niebla y acabo de notar que no tiene su grúa. creo que leí en algún lado que iban a sacársela pero no lo noté hasta ahora. conozco mejor las cosas en la niebla.
hay otros pájaros. los espanté sin querer cuando caminaba. tienen picos largos, delgados y curvos. se parecen a los pájaros de Bariloche pero son más chicos.
es extraño que parece haber mucha luz (más que nada brillo) donde estoy, pero si levanto la cabeza está la niebla. huiré como gaviota cuando se vaya.
¡mira! ahora sé qué esperan las pequeñas gaviotas. desayunan. esta vez se resignaron a mojarse las patas y cuando la ola se retira corren a atrapar pulguitas. ahora entiendo los cadáveres en el camino.
Un día en pumanque me levanté antes de la salida del sol y me fui al cerro. hice fuego en la orilla del tranque y vi salir el sol. muy, muy temprano en la mañana los pájaros bailan. de verdad bailan, no te lo digo sólo porque suena bonito. en un enjambre de bichos bailan y desayunan sobre el agua. también la niebla se retira antes de que el sol alumbre el tranque entero. las mañanas huelen bien ("tienes que levantarte más temprano, nana, si quieres ver el mundo en blanco y negro"). después sale el sol y es entonces cuando yo debería ir a acostarme porque ya no pasa nada más interesante. cuando yo sea vieja y mi tiempo sea mío viviré al revés.
todo el camino hacia acá hablaba contigo. suelo hacerlo, te hablo mucho cuando no estás. pocas veces digo las cosas que quiero decirte cuando te veo. antes pensaba que era culpa tuya. ya no.
(hay una gaviota grande, una sola. noto que siempre hay una gaviota blanca cerca de las multitudes grises)
ruge el mar, muy fuerte y no escucho gente, ni helicópteros, ni autos. Sólo el mar. también pesé en ti cuando escuché el mar desde lejos y no pude resistirme y me puse contenta y casi corro para llegar a la playa. pensé que me gustaría que estuvieras acá aunque el mar a ti no te llame y no corras y no te rías solo como si estuvieras loco. tan cuerdo tú. creo que por eso me contengo. mi locura se me hace evidente a tu lado. la gente me miraba sospechosa cuando venía hacia acá. me miraban como si yo fuese culpable de algo o con curiosidad. tampoco todos me miraban, había algunos ocupados en sus propios asuntos. tal vez no debo leer nada en las miradas de la gente.
yo no sé qué cara tenía pero sé que la niebla me pone contenta. la gente no soporta ver a otra gente contenta. te decía que te extraño también. que supongo que eso de querer que veas/huelas/escuches el mar conmigo y que me falte un poquito el aire a pesar de estar contenta, es echar de menos.
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